Claves de sostenibilidad para el primer semestre

El inicio de 2026 marca un punto de inflexión en la gestión de la sostenibilidad en el sector turístico. La consolidación del marco regulatorio europeo, junto con nuevas estrategias nacionales y un mayor escrutinio de las declaraciones ambientales y sociales, está acelerando la transición hacia modelos de gestión basados en datos, evidencia y trazabilidad. La Estrategia de Sostenibilidad de la Unión Europea establece un objetivo claro: avanzar hacia un modelo económico sostenible que permita a Europa convertirse en el primer continente climáticamente neutro en 2050. Este objetivo se apoya en una hoja de ruta que combina la orientación del capital hacia actividades sostenibles, la mejora de la calidad de la información corporativa y la transición hacia modelos productivos más responsables. El primer semestre del año adquiere, por tanto, una relevancia estratégica para alinear la planificación operativa con este nuevo escenario.

La hoja de ruta europea de sostenibilidad y la orientación del capital.

Uno de los ejes centrales de la estrategia de la UE es la orientación del capital hacia actividades sostenibles, con el objetivo de canalizar la inversión hacia modelos productivos alineados con criterios ambientales, sociales y de gobernanza. En este marco, la Taxonomía Europea se convierte en una herramienta clave para proporcionar información clara y comparable a inversores y financiadores, reforzando la necesidad de disponer de datos fiables sobre actividades, impactos y contribución a objetivos ambientales. Para las organizaciones turísticas, esto implica una creciente necesidad de demostrar, con datos verificables, cómo sus actividades contribuyen a objetivos ambientales y sociales concretos, y cómo se gestionan los impactos asociados.

Mejora de la calidad y exigencia de la información corporativa de sostenibilidad.

La calidad de la información corporativa de sostenibilidad deja de ser un requisito formal para convertirse en un elemento esencial de transparencia, comparabilidad y rendición de cuentas. La transición hacia los nuevos informes de sostenibilidad impulsados por la CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) y los estándares ESRS (European Sustainability Reporting Standards) refuerza la necesidad de sistemas de gestión que permitan recopilar, estructurar y validar información de forma continua, especialmente en sectores intensivos en impacto como el turismo. En el contexto español, la Ley 11/2018 sobre información no financiera sigue siendo un marco de referencia para las entidades obligadas a presentar el EINF, en un entorno de progresiva convergencia con los estándares europeos. El primer semestre del año es el momento adecuado para revisar indicadores, procesos internos y sistemas de recogida de información que sustenten un reporting sólido.

Plan Marco Estatal de Gestión de Residuos 2025-2035 (PEMAR)

La reciente aprobación del plan establece la hoja de ruta de la política de residuos en España para la próxima década y refuerza los objetivos de prevención, reutilización y reciclaje. Para alojamientos, empresas turísticas y destinos, el PEMAR subraya la importancia de medir correctamente la generación de residuos, implantar planes de reducción y disponer de datos que permitan demostrar avances alineados con los objetivos legales y estratégicos.

En este escenario, el control del impacto ambiental adquiere un papel cada vez más relevante. El cálculo de la huella de carbono y la huella hídrica permite identificar los principales focos de impacto y definir planes de reducción realistas y medibles. Abordar estos cálculos desde el inicio del año facilita la integración de medidas de eficiencia energética, gestión del agua y reducción de emisiones dentro de la planificación operativa anual, con resultados tangibles a medio plazo.

2026: diligencia debida en la cadena de suministro.

A partir de 2026, la sostenibilidad se refuerza también a través de la diligencia debida en la cadena de suministro, con un foco creciente en los impactos ambientales y sociales más allá de las propias operaciones. Para empresas turísticas de mayor tamaño, y especialmente para aquellas con más de 500 trabajadores, esta exigencia se extenderá a proveedores y colaboradores, reforzando la necesidad de contar con información estructurada, criterios claros y mecanismos de seguimiento a lo largo de la cadena de valor.

Greenwashing

Al mismo tiempo, el marco regulatorio está entrando en una fase decisiva de aplicación efectiva contra el greenwashing y el greenhushing. A partir del 27 de septiembre de 2026, la Directiva de la UE sobre el empoderamiento de los consumidores para la transición ecológica (EU’s Directive on Empowering Consumers for the Green Transition) prohibirá las declaraciones medioambientales vagas o sin fundamento, limitará las afirmaciones sobre rendimientos futuros si no están respaldadas por planes creíbles y prohibirá el uso de etiquetas ASG que no se basen en sistemas de certificación aprobados. Esta tendencia se ve reforzada también fuera de la UE, con marcos sancionadores más estrictos y un aumento del riesgo reputacional y legal. El escrutinio se amplía además más allá del clima para incluir afirmaciones relacionadas con la naturaleza, la biodiversidad, la deforestación o la cadena de suministro.

De cara a 2026, la sostenibilidad en turismo estará definida por la capacidad de demostrar impacto real, alineación estratégica y coherencia entre datos, gestión y comunicación. Iniciar este camino de forma estructurada desde el primer semestre es una ventaja competitiva y una condición necesaria para responder al nuevo marco europeo.

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